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Las interacciones entre los organismos que componen un ecosistema se clasifican en [1]:
Un ejemplo interesante de interacción trófica es el caso del poroto de vaina (Phaseolus lunatus), del ácaro-araña herbívora (Tetranychus urticae) y del ácaro carnívoro (Phytoseiulus persimilis), estudiado por Dicke y colaboradores [27], los cuales observaron que los ácaros carnívoros patrullan aleatoriamente diversas plantas en procura de sus presas. Simultáneamente, atraídos por señales químicas, son capaces de diagnosticar cuáles son las plantas infectadas o no por ácaros-arañas herbívoros (Tetranychus). Se ha comprobado que la señal química, el homoterpeno 4,8-dimetil-1,3,7-nonatrieno 6 (Figura 3) [28] detectado por los ácaros-carnívoros no es una cairomona emitida por el ácaro-araña herbívoro sino una sinomona emitida por la planta atacada. En este contexto es importante resaltar una contribución de Alborn [29-30], que evidenció que este fenómeno ocurría también en el maíz y que la emisión de la sinomona es estimulada por la secreción oral de estos herbívoros que contiene N-(17-hidroxilinolenoil)-L-glutamina, vulgarmente llamada volicitina. Este mecanismo fue recientemente comprobado con marcadores isotópicos. De igual forma que el maíz y el poroto del ejemplo anterior, otras plantas superiores utilizan diferentes mecanismos y compuestos químicos en estrategias de defensa contra herbívoros. Muchas veces las plantas anuales poseen una química de defensa diferente de la plantas leñosas perennes; también los árboles de crecimiento rápido pueden presentar una defensa química distinta que los árboles de crecimiento lento. Feeny [31] propuso la hipótesis de que la defensa química sería distinta en plantas o partes de la planta que pudiesen escapar de la herbivoria a través de un fenómeno temporal (plantas estacionales) y/o espacial. Para las plantas estacionales la defensa química sería preferentemente cualitativa (alcaloides, furocumarinas, etc.) y de bajo aporte de nutrientes, ya que la defensa puede o no ser necesaria. En las plantas perennes la defensa debe ser más eficiente y cuantitativamente más representativa (por ej. taninos). En este caso, el aporte de nutrientes es mayor, y otros factores, como suelos pobres o ricos, podrían influenciar la disponibilidad de esas sustancias y, consecuentemente la supervivencia de la especie y su historia evolutiva. |